
He saltado verjas para andar sobre andamios sobre el rompeolas de la Concha a plena luz de la luna. He navegado en velero y en catamarán, mientras la brisa húmeda golpeaba mi cara. He corrido como el viento perseguida por una jauría de humanos. He saltado de las alturas para caer sobre las pacas de paja. He probado las drogas. He hecho el amor en los parques. He enamorado y me han enamorado. He estado el las Fallas, en el Torico, en los San Lorenzos, en la feria de Abril, en los San fermines, en la Merced y en los Pilares. ¡Ah! Y en las fiestas de Salamanca que no sé cómo se llaman. Me he sentido la mejor y en ocasiones la peor. He enloquecido y he vuelto a la cordura. He permitido que mis caballos cabalguen solos y que el cochero duerma un rato. Y ahora pienso...me quedan cosas por hacer? Sí claro pero, no se puede decir que no haya aprovechado y disfrutado cada momento. Levantad vuestras copas y brindad conmigo por cada segundo de nuestras maravillosas vidas. Y con permiso, cambio un poquito la poesía en cuestión:
Ay! Qué corta es esta vida
Y qué dulces estos destierros
Esta fiesta, estos cielos
en que el alma está metida.
