Leyendo a Nadia me he acordado de cuanto me gusta tener:
leves moraduras por el cuerpo
agujetas en los aductores
dolor en las rodillas
la barbilla y la nariz peladas
sabor metálico en mi boca
La oscuridad nos envuelve pero mientras los sabios chocan contra alguna de las paredes, los ignorantes permanecen inmóviles en el centro de la estancia