Ayer aquí en Zaragoza cayó una tormenta gordísima. Hace mucho que no veía una así. Me quedé durante más de una hora en el Paseo de la Independencia bajo los arcos, esperando a que amainara un poco. Bueno, yo y unas 500 personas más.
Cuando era pequeña recuerdo una muy similar. Estábamos en el parque con mis hermanos. El parque en cuestión está a 5 minutos andando de mi casa pero, son muchos minutos cuando cae una así. Nos tuvimos que refugiar en un colegio que había cerca. Mis padres intentaban venir a buscarnos pero, no podían por la cantidad de agua. Había tanta presión en el alcantarillado que las tapas metálicas de las alcantarillas se levantaban, empujadas por la fuerza del agua. Al final, conseguimos llegar a casa. La luz se había ido y los tres hermanitos (el pequeño era demasiado pequeño) nos sentamos en la habitación de jugar con toallas por la cabeza y mirando los relámpagos de la calle, mientras los escalofríos nos recorrían el cuerpo.
19 julio, 2006
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