26 febrero, 2007

Dulces Sueños


He soñado que me quedaba sin aire, que me encontraba mal y no podía respirar. Que lo único que podía hacer era quedarme quieta de medio lado y con la boca abierta ir cogiendo el poco aire que mis pulmones me permitían capturar. Era ligeramente angustiosa esa sensación. Notaba como una lágrima me escurría desde el ojo derecho, por el lateral hasta la almohada y no tenía fuerzas ni para moverme. Entonces, en mi espalda notaba el calor humano de un cuerpo que se pegaba al mío y un brazo pasaba por encima de mi brazo izquierdo y me situaba sobre los labios el aparato del ventolín. Aspiraba todo lo fuerte que podía y me fui recuperando hasta poder respirar y sentirme aliviada y descansada. Y también sentía como el calor de mi cuerpo iba subiendo con el contacto del cuerpo que se pegaba desde atrás al mío y que me rodeaba con el brazo. Hasta que cambió el tacto del plástico del medicamento en mi boca, por el de piel salada, mullida, cálida y húmeda y entonces me desperté.