24 julio, 2006

Baci

El viernes recordábamos nuestros primeros besos. Yo lo recuerdo perfectamente. No sólo recuerdo el momento, sino que me acuerdo de la sensación, de lo que sentí en ese preciso momento. Lo que no recuerdo es cómo me hacía sentir el chico en cuestión. Sé que era muy guapo y bastante tonto. Era el típico “guay” de su instituto y yo me aburría someramente pero, no importaba porque por fin salía con un chico y ya nadie más se reiría de mí. Al fin y al cabo ya era muy vieja para no tener novio. Tenía 16 años. Me acuerdo que me pidió salir en un bar de al lado de mi instituto. Mi hermana me quitó la mochila y me obligó a ir al sitio en cuestión y yo tuve que ir a recuperar la cartera muerta de vergüenza. Le habían acompañado todos sus amigos. Pero, allí no fue el beso. Estuvimos saliendo creo que 1 semana y nada. Yo estaba nerviosica ya porque no pasaba nada. Hasta que mi hermana se empezó a besar con su por aquel entonces novio. Tengamos en cuenta que mi hermana tiene 1 año menos que yo. Y claro, al lado de mi casa, yo que me tenía que ir, estos dos dándose un morreo para picarnos y yo, que ya no tenía nada en el cuerpo que no me temblase. Y me acerqué a darle los estipulados 2 besos, uno en cada mejilla. Pero, claro el chico se "equivocó". Giró la cara cuando no era y nos dimos el beso en la boca y luego otro más. Me fui flotando. Que suaves, que tiernos, que húmedos, qué sensación! Bendita memoria ésta que me permite recordarlo.

Que es un soplo la vida

¿Qué si quiero volver? No, la verdad es que no. Vale lo he pensado alguna vez como una estúpida forma de rebeldía pero, en realidad sería huir de todo, incluso de lo bueno. Vale, Zaragoza no tiene todo lo que tiene Barcelona, pero no puedo decir que sea una ciudad pequeña. Y desde luego aquí no me ahogo. Me siento en casa, en mi hogar. Esa sensación tan reconfortante nadie me la puede quitar, es el sentimiento que me despierta mi ciudad. No me gusta: Su red de transportes, el cierzo en invierno, las temperaturas extremas tanto de verano como de invierno…
Pero, no sé qué es lo que tiene o deja de tener que me gusta mucho. No sólo es que me guste, es que además me siento bien en ella.